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Ruben intentó meter su descomunal cabeza, sentí un gran dolor e instintivamente con mi mano agarre la verga de Ruben y se la detuve para tratar de metérmela poco a poco, pero solo logre meterme la cabeza y tal vez por un poco de temor de que alguien despertara al sentir mis quejidos y mis jadeos y por el miedo a quedar desfloronado y pensar de que se me iba a notar, retire la verga de mi culo y me di la vuelta de nuevo para seguir con mi mano acariciando y masturbando esa increíble verga aunque a regañadientes de Ruben, pero menos mal que comprendió y solo pude gozar de hacerlo terminar en mi mano, dándole una masturbada de media hora y con lo cual disfrute mi primer momento de sentir el verdadero olor de un hombre y restregar su semen en mi mano. Ruben por su parte hizo lo suyo y con su gran mano me masturbo con lo cual yo también quede satisfecho y así nos dormimos y a primera hora de la mañana, Ruben se retiro sin decir ni una palabra como si nada hubiera pasado.

Con Rubén pasamos dos o tres aventuras mas de ese tipo sin que llegará nunca a meterme esa descomunal verga que se tiene y llegó un día en que él se fue para Estados Unidos y a mis 18 años nunca volví a verlo.

Mi gran sorpresa y sueño realizado

En noviembre del año 2000, por ruegos de mi querida esposa, nos fuimos toda la familia a un viaje de vacaciones a los Estados Unidos y nos hospedamos en casa de mi hermano René (el gran amigo de toda la vida de Rubén), por motivos de trabajo, yo alcance a mi familia en el viaje y cuando llegué a la casa de mi hermano, todos mis demás hermanos, familia y algunos amigos me estaban esperando. Salude a todos con normalidad y mi sorpresa fue ver a Rubén en la reunión. No se me va a olvidar esa primera impresión: físicamente de rostro no había cambiado, a pesar de tener un poco más de 47 años su pelo estaba aún negro, los efectos de la bebida (me imagino) lo habían hecho algo gordo y con un estomago bastante pronunciado y lógicamente baje la vista hacía su pene el cual como siempre se dejaba entrever prometedor. Me saludó con un fuerte apretón de manos, las cuales note ásperas, grandes y con unos dedos extremadamente gruesos.