Si yo te la beso, tu a mi también.

Armando y su joven amigo Esteban. Dos hombres que en un momento de debilidad se atreven a explorar el sexo oral.

Esteban terminó su entreno 15 minutos antes. Ya le había pedido permiso al entrenador. Salió de la piscina rumbo a los vestidores. Una vez adentro se pasó rápidamente una toalla por su cuerpo y sobre sus speedos. Sin quitárselos, se puso sobre ellos una pantaloneta. Se puso sus tenis y sin camisa, pero con su morral en la espalda, dirigió su ágil cuerpo hacía la salida de la liga.

Afuera lo estaba esperando Armando quien lo vio salir a prisa, ya estaba avisado, Esteban tenía que llegar mas temprano a casa de su novia ese día, era un favor que él mismo le había solicitado. Esteban abrió la puerta del carro de Armando y se subió junto a él. Armando partió.

Armando era un vecino de Esteban, era un joven Universitario que vivía con sus padres, quienes eran amigos de los padres de Esteban. Es por esto natural que la madre de Esteban le hubiera dado trabajo a Armando. Ella tenía que trabajar y no tenía tiempo para llevar y traer a su hijo a todas partes, además Esteban no conducía aun. Contrató entonces a Armando para que transportara a su hijo, y las cosas habían funcionado bien por los casi seis meses que Esteban usaba los servicios de Armando. Este último además, cumplía con su trabajo en los ratos libres que le dejaban sus estudios y ganaba algún dinero.

Esteban y Armando se habían hecho buenos amigos, se tenían confianza. Es por ello que ese día Armando había accedido llegar unos minutos antes de lo acostumbrado para llevar al joven donde su novia. Apenas empezó a andar el carro, los dos hombres iniciaron su conversación.

Armando: Como puedes ver Esteban, te cumplí, llegué 30 minutos antes, pero por lo que veo a ti se te estaba olvidando que tenías que salir mas temprano.

Esteban: No, no es eso Armando, sino que quería completar una rutina antes de salir del entreno, me demoré mucho, mira, ni siquiera me duché y tengo puestos los speedo.

Armando: Bueno, pues está bien que te hayas sentado sobre tu toalla, tus speedos hubieran mojado el asiento del carro…bueno, vamos para la casa de tu novia cierto?

Esteban. Si. Oye Armando debo pedirte un favor, aquí en mi morral traigo la ropa que tengo que ponerme antes de llegar a la casa de ella.

Armando: OK entonces te vas cambiando aquí en el carro como siempre…

Esteban: No, no, es que ahora es diferente, tengo que vestirme bien me entiendes. Si puedes, antes de llegar a la casa de ella, en esa calle que es algo vacía paras un momento y me visto OK?

Armando: Perfecto, pero por que es todo este afán de llegar tan temprano hoy y vestirse bien? Que es lo que pasa?

Esteban: Ya, cuando me recojas te cuento, créeme, vale la pena todo esto.

Los dos hombres siguieron conversando de otros temas y escuchando música mientras conducían. Hasta que llegaron a aquella calle que Esteban había mencionado.

Esteban: por aquí, para el carro a un lado, no creo que vengan carros ni gente. Tú mira alrededor.

Esteban tomó su maletín y empezó a sacar la ropa rápidamente. Armando miró por su ventanilla, en dirección opuesta a Esteban para revisar que nadie estuviera cerca, como se lo había pedido su amigo. Después volvió a girar su cabeza hacía Esteban diciendo:

Armando: Bueno no se ve gente ni vienen…

Armando se detuvo al observar que entre las prendas que Esteban había alistado para vestirse había unos boxers ajustados, sus pantaloncillos.

Armando: Oye te vas a desnudar aquí? En el carro?

Esteban: Si, no ves que tengo los speedo

Armando: Pero bueno, te los hubieras podido cambiar en la casa de ella o algo…

Esteban: No, no podemos perder tiempo y quiero llegar bien vestido. Mejor sigue vigilando que nadie venga.

Armando: Tranquilo, no hay nadie – respondió Armando mientras observaba incrédulo a su afanado amigo.

Esteban tenía ya listo lo que se pondría, y sentado como estaba, levanto un poco su cuerpo para deslizar su pantaloneta por sus piernas. La retiró dejándola en el suelo del carro. Después volvió a levantar su cuerpo y, sin importarle la presencia de Armando, tomó los bordes de sus speedo y los deslizó por sus piernas rápidamente.

Armando seguía observándolo, no podía creer lo que Esteban hacía, pero total, a él la pagaban por tiempo, no tenía problemas en Esperarlo. Varias veces Esteban se había cambiado alguna camisa o se había quitado su pantaloneta para ponerse unos jeans delante de Armando en el carro, pero nunca se había desnudado completamente. Pensó que el joven le tenía confianza.

Armando: Oye Esteban, pero veo que ya me perdiste el respeto jaja, como te desnudas y ni siquiera me pides que mire para otro lado.

Esteban: Bueno, no te lo pedí pero era obvio, pero no importa, no creo que hayas visto nada que no tengas tú.

Armando: Jaja, por lo visto hoy nada te importa.

Armando volvió a observar el cuerpo desnudo de Esteban antes que este volviera a levantar su cuerpo para subir sus boxers. En su mente quedó grabada esa parte del cuerpo del muchacho que cubren sus speedos. Allí su liso abdomen se encuentra con su pelvis, firme como el resto de su cuerpo. La línea de su bronceado es totalmente evidente y es el límite entre la zona íntima de Esteban, aquella que hasta ahora no conocía, y el resto de su atlético cuerpo.

Obviamente vio su pene, su blanco y ahora dormido pene que se movía con los bruscos movimientos del joven al vestirse. Sus guevas asomaban debajo de su pene y al igual que el resto de su cuerpo, al igual que cada rincón de Esteban, no había rastro de ningún vello. Totalmente lampiño como todos los nadadores y firme como todos los atletas.

Cuando Esteban se puso sus boxers, Armando observó y pensó como cambiaba la imagen. Su zona íntima volvía a quedar cubierta, se adivinaba como estaba acomodado su pene por la silueta que se notaba en su ropa interior algo ajustada. Ahora el cuerpo totalmente desnudo que había tenido al lado, volvía a convertirse en su amigo de siempre. Unos jeans, una camisa bastante elegante, acomodada por fuera de sus jeans, algo de loción, sus medias y unos zapatos nuevos. Finalmente una gorra y su reloj y Esteban quedó listo. El joven abrió la puerta del carro y poniéndose de pie afuera le preguntó a Armando:

Esteban: Como quede? Todo en orden? Es que no es fácil vestirse allí.

Armando: Todo bien por lo que yo veo, ya súbete y sigamos.

Esteban: OK, yo voy a estar unas horas con ella, después te llamo para que me recojas – dijo Esteban mientras volvía a subirse al carro.

Armando dejó a Esteban en la casa de su novia y se encaminó de regreso. Mientras esperaba en un semáforo en rojo, llevó su mirada al suelo al frente del asiento que ocupó Esteban, allí estaban tiradas su pantaloneta y sus speedo. Tomó las prendas y las acomodó sobre el asiento. Mientras levantaba la ropa de su joven amigo, no pudo evitar recordar esa época en la que él, siendo aun mas joven que Esteban, intercambiaba sin problemas su ropa interior con la de uno de sus amigos. Se veían a diario en la casa de uno de los dos y tras conversar o jugar un rato, llegaba el momento que tal vez los dos esperaban sin aceptarlo. Sin que nadie los viera se acercaban para saciar su curiosidad física. Siempre la misma conversación: Que pantaloncillos tienes hoy? Me los dejas poner? Eran las frases que tímidamente uno de los dos pronunciaba pues no eran capaces de aceptar que lo que querían era lo de siempre, que uno masturbara al otro. Nunca pasó nada mas, nunca se tocaron más que sus penes, nunca hablaron de eso y de la forma tan natural como surgió, desapareció con los años, cuando sus novias entraron en sus vidas.

Armando sonrió, su virilidad estaba probada, amaba a su novia y deseaba a casi todas las mujeres que conocía. Obviamente no le contaba a nadie sus experiencias tempranas con su amigo, pero sabía que si hubiera tenido unos años menos y en lugar de Esteban ese amigo se hubiera desnudado al lado suyo en una calle solitaria, seguramente habrían terminado masturbándose allí mismo, descubriendo lo que es llevar un cuerpo a un orgasmo y sentir uno propio gracias a otra persona.

Todo esto pensaba Armando, estaba absorto en sus pensamientos mientras conducía cuando sonó su teléfono. Era Esteban.

Unos minutos después, Esteban se subía al carro de Armando, nuevamente en la casa de su novia. Era obvio que algo había pasado, Esteban le había dicho que lo llamaría muy de noche, sin embargo, apenas acababa de oscurecer, y apenas acababa de dejar al joven en la casa de su novia, cuando ya lo estaba recogiendo nuevamente.

Armando: Que pasó Esteban – preguntó Armando iniciando la marcha

Esteban: Ahh, problemas como siempre

Armando: Si, me imagino, peleaste con tu novia, o con sus padres, o que pasó?

Esteban: No, no quiero hablar de eso Armando, mejor llévame a la casa.

Armando era prudente con su amigo, no le preguntaría más. Pero cuando alguien no quiere hablar, tal vez es cuando mas quiere ser escuchado, y Esteban empezó a relatarle lo sucedido, como se lo contaría a un hermano mayor, tal vez pidiendo algún consejo.

Esteban: Bueno….es que ella y yo ya empezamos, tu sabes… - Esteban interrumpía sus palabras esperando que Armando lo entendiera. Y así era.

Armando: A acostarse?

Esteban: Si, exacto, ya tenemos sexo, no desde hace mucho, pero ya tenemos.

Armando: OK, entiendo.

Esteban: Pero hoy era un día especial…

Armando: Especial? En que sentido.

Esteban: Mira Armando, es que yo le había pedido a ella una cosa especial cuando tuviéramos sexo, ella no quería, pero yo si. Luego me aceptó y me dijo que sería hoy. Por eso llegué mas temprano, quería darle la sorpresa y pues quería que eso pasara y…

Armando: Oye, oye un momento – interrumpió Armando – Puedo…puedo preguntarte que es eso que le pediste? Eso especial?

Esteban: Pues…como decírtelo…es algo que ella no quería hacer al principio…bueno, que todavía no quiere hacer y…

Armando: Puedo saber que es?

Esteban lo pensó un momento y después decidió confiar totalmente en su amigo.

Esteban: Quiero que me haga sexo oral…quiero que me la mame. Eso es lo que quiero!

Armando: Ya, ya, entiendo, una mamada…esa es tu fantasía?

Esteban: Si claro, la tuya no?...bueno, ni para que te pregunto, me imagino que ya debes haber tenido muchas…

Armando: No creas Esteban, todas las mujeres son iguales con eso y reaccionan como tu novia, a ninguna le gusta hacerlo. Claro, tú llegaste más temprano, se sintió presionada y se negó, pelearon y por eso saliste rápido.

Esteban: Sip, eso fue lo que pasó…es que…es que mira Armando, si ya te conté esto te puedo contar que ella me prometió que lo hacía hoy, me lo prometió hace una semana y desde ese día no nos hemos visto y desde ese día no me he tocado Armando, no me tocado, ni me he masturbado ni he visto porno ni nada, he estado esperando por esto, y todo el tiempo he estado a punto de estallar, pero resistí para venir hoy…y nada, me dice que mejor no.

Armando: Esteban, Esteban, todas son así créeme, tal vez vuelva a ponerte otra fecha y luego vuelve a decirte que no, así son todas las mujeres, es difícil que te la mamen.

Esteban: Y tu como lo consigues, como le has pedido eso una mujer para que te lo haga.

Armando: Bueno, honestamente, solo me lo mamo una mujer una vez, cuando tenía tu edad…mi primera mamada, también tenía ganas Esteban…y fue difícil.

Esteban: Solo te lo han mamado una vez hace 6 años?

Armando: Si, solo una vez.

Entonces regresaron a Armando los pensamientos que había tenido en el semáforo, él y su amigo, descubriendo el sexo. Nunca hubo sexo oral, por que? No lo sabía, tantas veces le tocó su pene, tantas su amigo le tocó el suyo y nunca se lo llevo a la boca. Tantas veces lo tuvo tan cerca y tan expuesto como había tenido el pene de Esteban mas temprano y nunca se lo llevó a la boca, por que? No lo sabía, como tampoco sabía por que, después de un prolongado silencio, decidió seguir la conversación con Esteban de esta forma.

Armando: Bueno, no. En realidad me la han mamado más veces.

Esteban: Muchas?

Armando: Bueno…estamos en confianza cierto Esteban?

Esteban: Si, si, no le vamos a contar a nadie, ni tu lo mío ni yo lo tuyo…

Armando empezó a improvisar:

Armando: OK…yo presté servicio militar antes de empezar la universidad. Allá en el batallón tenía buenos amigos y todos teníamos las mismas necesidades me entiendes?

Esteban: Si claro, en el ejercito, todos encerrados por meses allá.

Armando: Si y había un compañero de nosotros que era un gay…aunque no todos lo sabían.

Esteban: No me vas a decir que – interrumpió Esteban girando su cabeza hacía la izquierda para mirar a Armando directamente.

Armando: Si…si Esteban…pero es un secreto...aquel de mi grupo de amigos que estuviera de guardia solamente tenía que esperar a que todos se quedaran dormidos. Luego entraba a los dormitorios y despertaba a este amigo que te digo. El lo seguía a uno hasta la torre donde estaba de guardia. Rápidamente se arrodillaba para que no lo vieran desde afuera y sin preguntas, sin problemas, sin requisitos te abría el pantalón y hacía lo que tenía que hacer. Lo hacía callado y lo mejor, lo hacía bien.

Esteban guardaba silencio, como sin creer las palabras de Armando

Armando: Bueno pero ya di algo Esteban no te quedes callado.

Esteban: No…es que no se…eso es tener sexo con un hombre no?

Armando: No Esteban no me vayas a coger de gay.

Esteban: No no, no es eso sino que…

Armando: Es muy sencillo Esteban – interrumpió Armando – el sexo es darse placer, un cuerpo a otro dándole placer. Pero la mayor parte esta en la mente. Cuando ese soldado me la mamaba, yo no pensaba en él, pensaba en quien yo quisiera, es como cuando te masturbas Esteban, no piensas en tu mano ni en tu cuerpo, piensas en otros cuerpos cierto?

Esteban: Bueno si, tienes razón

Armando: Además, no creas que valía la pena esperar como hacías tú, cuando teníamos días libres veíamos a nuestras novias pero, como te dije, a las mujeres no les gusta dar sexo oral. Teníamos sexo normal, pero sin esa parte tan excitante como es una mamada.

Esteban: Dicen que es lo mejor del sexo cierto?

Armando: Si es lo mejor, tu solo te relajas, no tienes que hacer mas, y cuando sientes que tu pene entra en una boca es demasiado excitante, se siente suave, se siente húmedo y calido. Y luego la succión y los juegos con la lengua…

Esteban: jaja, mejor ni sigas, recuerda que llevo una semana sin nada de nada…

Armando: Bueno, por lo que veo esta noche te toco consolarte con…tu mano! Jaja

Esteban: No tampoco, estoy cansado de eso, además ya sabes que nos esta visitando mi tío y esta ahí durmiendo en mi alcoba y nada, no puedo relajarme.

Armando: Y en el baño?

Esteban: No, no me gusta, me gusta en un sitio donde me pueda acostar y estar cómodo.

Armando: Veo.

Pasaron unos instantes de silencio:

Armando: Bueno pues hagamos algo Esteban – Armando tuvo una idea interesante y volteando a mirar a Esteban le dijo – yo manejo hasta un sitio que hay cerca, un sitio solitario y tu aprovechas y haces lo que tienes que hacer aquí en el carro.

Esteban: En el carro? Contigo acá adentro?

Armando: Ya Esteban no seas bobo, yo me salgo a fumar un cigarrillo por un rato y tu haces lo que tengas que hacer, aquí en el carro te puedes relajar, sin problemas. Yo vigilo que nadie venga…como ahora que te estabas cambiando.

Esteban no respondió, quería decir que no pero no respondió, tal vez porque necesitaba descargarse y en su casa no podría hacerlo mas que en el incomodo baño.

Armando desvió el carro para llegar a aquel sitio y mientras duró el recorrido los dos hombres se mantuvieron en silencio.

Llegaron a una calle solitaria y Armando tomó un camino que entraba por un lote baldío, hasta llegar a unos árboles. Era oscuro y la sensación de intimidad era bastante cómoda para lo que Esteban tenía que hacer.

Armando: No te preocupes Esteban, este sitio es perfecto para lo que necesitas hacer. Yo lo he usado con algunas amigas jaja.

Esteban: No…yo no se Armando…mejor nos vamos y yo en mi casa…

Armando: Tu en tu casa nada Esteban…has esperado una semana, al menos haz algo diferente hoy jaja

Y diciendo esto, Armando apagó el carro y las luces, tomó una cajetilla de cigarrillos y salió del auto, cerrando la puerta tras de si. Caminó hacía uno de los árboles y se perdió de la vista de Esteban, quien lo vio alejarse y quien se dio cuenta que estaba solo y cómodo. Podía hacerlo.

Esteban reclinó un poco más el asiento del carro y llevó su mano a su bulto. No sabía que ocupaba más espacio en su mente, si su fantasía de tener a su novia haciéndole sexo oral o si lo que le había contado Armando sobre su amigo del ejército, eso en realidad lo impactó.

Por su parte Armando observaba a lo lejos el carro, sabía que estaba excitado. Sabía que su virilidad a prueba de todo se alteraba al pensar que su joven amigo, ese del cuerpo atlético y los speedo, se estaba masturbando en ese momento en su carro, se estaba masturbando después de una semana de no hacerlo.

Después de unos minutos, Armando encendió su segundo cigarrillo cuando observó como la puerta del carro se abrió. Esteban se bajó y camino hacia él. En realidad no había pasado mucho tiempo – pensó Armando.

Armando: Esteban, que pasó? – preguntó mientras el joven se acercaba – te la hiciste tan rápido?

Esteban: Si, si ya me la hice – respondió Esteban con algo de inseguridad.

Armando: OK, y donde te limpiaste? – Armando sabía que Esteban mentía

Esteban: Eehh…en la…

Armando: A ver Esteban, creo que no me dices la verdad, vamos, levántate un poco la camisa.

Esteban obedeció y levantó su camisa, sabría que Armando confirmaría que le mentía.

Armando: Jaja Esteban, mira tu bulto como lo tienes jaja, se nota que todavía no has descargado todas las energías de una semana.

Esteban: Bueno es que no puedo Armando, no puedo en tu carro ni en mi casa, es que yo lo que quería era una mamada y no me quiero conformar ahora con una paja me entiendes?

Armando: Bueno ya, pero relájate Esteban, tranquilo, si te entiendo. Espera, termino este cigarrillo y nos vamos OK?

Los hombres no hablaron más hasta que pasados unos minutos se volvieron a subir al carro.

Armando: Bueno Esteban, ni modo, veo que reclinaste el asiento y todo y no lo hiciste.

Esteban: No, no, mejor vámonos.

Armando: Y ya se te bajo el bulto? – pregunto Armando de la forma mas desprevenida.

Esteban lo pensó y respondió con algo de vergüenza:

Esteban: No, jaja, sigo igual, dijo el joven levantando un poco su camisa para mostrarle su crecido bulto a su amigo tal como acababa de hacerlo.

Armando: Jaja bueno, entonces si no quieres hacerte una paja y tu novia no te la mama, te voy a tener que llevar a donde mi amigo del ejercito jaja

Esteban: Todavía te ves con el?

Armando: No jaja, en realidad no, un día dejo de "ayudarnos" porque precisamente yo tuve un problema con él, y no volvimos a hablar.

Esteban: Y que pasó? Cual fue el problema? – preguntó Esteban con algo de curiosidad.

Armando: Pues, un día fue precisamente a mi que me dijo que estaba cansado de hacerlo siempre y me pidió que yo también se la mamara…

Esteban: Que tu se la mamaras a el? Como si fueras gay también?

Armando: Si, imagínate.

Esteban: Y lo hiciste?

Armando: No claro que no…en realidad lo pensé un poco, si yo se la mamaba, él seguía haciéndomelo a mi y a los demás, pero no fui capaz no así.

Y Armando dijo la frase que estaba esperando decir hace mucho tiempo.

Armando: Yo no me he casado, y creo que antes de casarse hay que probar de todo, yo me atrevería, pero no así presionado…me entiendes?

Esteban: Si entiendo…o sea que vos lo harías, se la mamarias a un hombre

Armando: Pues es que a mi me la mamo un hombre Esteban, y siempre me he preguntado por que lo hacía, a que le sabía, siempre he tenido como esa inquietud.

El silencio se apoderó de los dos dentro de ese carro. Ninguno miraba al otro, ambos miraban hacía delante. Por la mente de Armando cruzaban muchas cosas, estaba nervioso, sentía que estaba perdiendo el control de la situación, o que iba a perder la oportunidad. Hasta que volvió a preguntar.

Armando: Ya? Ya se te bajó o todavía lo tienes duro?

Esteban ya conocía la rutina, sin decir nada, solo mirándolo con una sonrisa de complicidad levantó nuevamente su camisa y abrió un poco sus piernas.

Armando: Pobre de tu amiguito jaja, esperando acción por una semana jaja – comentó Armando con una sonrisa fingida mientras en un movimiento atrevido y pretendiendo la

mayor naturalidad, llevó su mano por encima del bulto del muchacho y le dio unos golpecitos como consintiendo al pobre pene de Esteban.

Apenas Armando hubo retirado su mano, mientras seguía mirando a Esteban con su fingida sonrisa para infundirle confianza, para hacerle creer que no había ningún problema en darle esos golpecitos, Esteban bajó de nuevo su camisa riendo un poco también y diciendo, ahora en un tono de vos mas bajo:

Esteban: jaja, no lo consientas tanto, ya sabes que esta a punto de estallar jaja.

Armando: Jaja, pero si el dueño no lo quiere consentir…mira como me busca…

Dijo Armando refiriéndose a que se notaba que el pene de Esteban estaba inclinado hacía la izquierda, mientras volvía a llevar su mano para otra de sus "caricias", esta vez en donde se veía que estaba la cabeza del pene del muchacho, apuntando hacía Armando.

Esteban: Jaja, es que no sabía para donde acomodármelo jaja, y ya no lo acaricies mas jaja, y menos allí donde es mas sensible – decía Esteban conservando el tono de juego de la conversación, pero con un poco mas de nervios en su voz que eran evidentes para Armando.

Armando: Jaja pero cual es el problema no ves que es mi mascota ya? Jaja, mira, como me sigue mirando, como suplicándome jaja.

Armando volvía a llevar su mano al bulto de Esteban, esta vez al cuerpo del pene del muchacho, le daba unos golpecitos, algunos prolongados, como una caricia disimulada.

Esteban movía sus piernas, sin cerrarlas, también reía llevándole el juego a Armando.

Esteban: Jaja, pero eso con caricias no es, las caricias se las doy yo, si es tu mascota entonces dale un besito pues jaja.

Armando retiró su mano y cambió su actitud, siguiendo de alguna forma el juego:

Armando: Ah no no, los besitos si ya es diferente.

Esteban: Ah no eres capaz jaja, hasta ahí te llego el amor por tu mascota.

Armando pensó por un momento y luego miro a Esteban diciéndole:

Armando: Mira esto.

En un movimiento rápido, Armando se inclinó entonces hasta el bulto de Esteban y poniendo su boca sobre los jeans del muchacho, justo por encima de donde sobresalía la cabeza de su pene, beso la tela. Se incorporó nuevamente mientras decía:

Armando: Bueno ahí esta el besito a mi mascota, ese es el besito de las buenas noches jajaja.

Esteban estaba algo impresionado, pero también algo excitado en ese momento. No protestó, solo reía con Armando y tampoco intentó evitar cuando Armando volvió a darle golpecitos sobre su bulto diciendo:

Armando: Que duermas bien mascotita, que esta noche la pases bien y que descanses todo tu cuerpo jaja.

Termino su última caricia llevando su mano hasta las guevas de Esteban.

Armando: Listo, ya lo mandé a dormir, nos vamos!

Esteban: No, pero ese no se duerme así. Me acaba de decir que ese besito no lo sintió, que mas bien se asoma para que se lo des.

Armando: Jajaja Esteban, buen intento jaja, quieres que te bese la verga, quieres sentir una boca en tu verga.

Esteban: No yo no jaja, tu mascotita quiere que lo trates bien, dale el besito, yo te lo presento – Esteban reía, era una risa nerviosa. El muchacho estaba excitado y simplemente deseaba algún contacto sexual.

Ante la mirada atenta de Armando, Esteban abrió sus pantalones y los bajo un poco por sus piernas. Dejé al descubierto sus boxers ajustados que delineaban perfectamente la silueta de su pene, duro como nunca antes. Un pequeño punto húmedo se observaba en los boxers justo sobre la cabeza del pene de Esteban.

Antes de bajarse los boxers el muchacho preguntó nuevamente sin mirar a Armando.

Esteban: Le vas a dar el besito o no, para presentártelo

Armando: Y si le doy el beso de las buenas noches luego que, el mío se pone celoso. Tu le das el beso al mío?

Esteban: No pero es que la mascota suya es este y…

Armando: Yo le doy el besito y tu se lo das al mío. si o no?

Esteban lo pensó. Tras unos instantes y pretendiendo que no se notaran sus nervios, tomo los bordes de sus boxers y volvió a levantar su cuerpo para deslizarlos por sus piernas.

Expuesto ante Armando quedó el pene de Esteban. Lo había visto más temprano, pero no con las dimensiones que tenía ahora, ni tan atractivo como se veía. Su tamaño se había casi triplicado y estaba listo, esperando que Armando hiciera lo suyo.

Esteban no tocó su pene. Una vez estuvo descubierto solo miraba su pene, sin mirar a Armando quien, en un tono bastante serio le advirtió:

Armando: Yo a Usted y usted a mi

El muchacho no respondió, simplemente movió su cabeza en señal afirmativa.

Armando volvió a inclinarse hacía el pene de Esteban. Sintiendo el calor del cuerpo del muchacho y el olor de su pene, tan característico pero tan limpio al mismo tiempo, lo tomó y lo dirigió a su boca. Posteriormente posó los labios sobre la cabeza del pene de Esteban y humedeciendo sus labios con su lengua antes de hacerlo, los ubicó en la punta de su glande, en la parte mas sensible del muchacho y le dio un corto beso lleno de significado erótico.

Apenas pasó esto Armando volvió a inclinarse sobre su asiento.

Armando: Listo, ahora tu turno

Esteban no respondió nada, estaba quieto, ni siquiera volvió a acomodar su pene, seguía descubierto. Simplemente asintió.

Armando rápidamente bajo sus pantalones por sus muslos y se deshizo de sus propios boxers. Su pene, más grande que el de Esteban quedo libre ante la mirada aterrada del muchacho. Armando se recostó sobre su asiento y dejando su pene libre para ser tocado por Esteban, volteó su mirada hacia el muchacho:

Armando: Dale Esteban

Esteban cumplió su promesa. Se inclinó hacía el pene de Armando. Lo hizo rápido, sin pensar y sin tocarlo. El pene de Armando estaba lo suficiente firme y vertical, Esteban no tuvo necesidad de tomarlo para llevarlo a su boca, solamente la acercó y en un movimiento rápido y casi imperceptible para Armando, llevo sus labios a su glande y le dio un corto beso que casi no implicó contacto.

Armando no le iba a pedir más. Era suficiente para el muchacho y para él. Ahora ambos hombres habían probado por primera vez el sabor de un pene y Esteban había tenido una boca cerca al suyo.

Apenas se incorporó, Esteban miró a Armando con un gesto de confusión. Seguía con su pene expuesto, igual estaba Armando quien observó al muchacho y sintió que debía calmarlo.

Armando: Esteban, amigo, dame un abrazo.

Esteban se acercó y Armando lo abrazo fuertemente como lo hacen los buenos amigos. Luego lo soltó y mirándolo a los ojos le dijo.

Armando: Estas cosas Esteban, estas tocaditas y los besos y todo se queda entre los dos OK? Es algo de amigos, de buenos amigos y se queda entre los dos listo? Son juegos de amigos.

Esteban no respondió, solo asintió y Armando noto que tenía un semblante un poco mas relajado, el abrazo y sus palabras le habían dado confianza.

Después de unos instantes se atrevió a decir:

Esteban: Yo en serio no pensé que lo fueras a hacer cuando me lo saque…

Armando: Tranquilo Esteban – interrumpió Armando – Yo tampoco pensé que lo iba hacer pero tranquilo, estas cosas las hacen los amigos por los amigos, listo? Además eso fue una bobada, no fue nada…tu además habías tenido una mala noche con lo de tu novia…

En ese momento Armando se decidió. Miro nuevamente el pene de Esteban, todavía expuesto y con una leve reducción de su erección. Mirando nuevamente a Esteban a los ojos le dijo:

Armando: Sabes algo Esteban, tu eres mi amigo y yo me siento en confianza.

En un movimiento rápido, sin darle tiempo a Esteban de reaccionar, Armando se inclino sobre el muchacho nuevamente y tomando su pene firmemente lo llevó a su boca e introdujo en ella todo el glande de Esteban.

Esteban: Armando…- quiso protestar Esteban pero su amigo lo interrumpió al indicarle, con su mano, que se quitara sus jeans y sus boxers.

Armando no se levantó de la verga de Esteban, no lo haría porque había deseado estar saboreándola desde que el muchacho se desnudó junto a él para vestirse para su novia. Porque había deseado probarla desde que le confesó que su fantasía era que le hicieran sexo oral. Desde que lo vio furioso por la frustración que le causó su novia y desde que le confesó que llevaba una semana sin tocarse, cargando su cuerpo de energías y de su precioso líquido, esperando por el momento de relajarse y tener una boca entre sus piernas enseñándole lo mejor que puede ofrecer el sexo.

Primero succionó fuertemente el glande del Joven para causarle suficiente placer, para convencerlo de seguir. Pero no tuvo mucha resistencia. Tras indicarle que se deshiciera de sus jeans y sus boxers, Esteban lo hizo, se quitó sus tenis y se deshizo de las dos prendas. El muchacho volvió a recostarse y ahora si Armando pudo abrir las firmes piernas de Esteban para bajar por el cuerpo del pene del muchacho, lamiéndolo centímetro a centímetro, hasta llegar a sus guevas. Su pene recuperó su tamaño total nuevamente.

Una vez su boca abandonó el pene de Esteban y se dedicó a lamer sus guevas, el muchacho llevó una mano para masturbarse. Armando lo detuvo y Esteban entendió que todo lo que debía hacer era relajarse.

La posición era incomoda para Armando, pero no lo notaba, solo tenía capacidad para deleitarse entre las piernas de Esteban. Lamió sus guevas una por una y después siguió bajando con su lengua. Desde que lo vio desnudo, sin ningún solo pelo en su cuerpo, sintió curiosidad por llevar sus manos, o mejor su lengua, por los lugares por los que lo estaba haciendo. Le indicó a Esteban que abriera mas sus piernas y bajó con su lengua por entre ellas. Bajaba lentamente pero movía su lengua ágilmente para proporcionarle placer a su amigo. Se iba llenando del sabor de Esteban y del olor de su cuerpo, los gemidos del muchacho aprobaban lo que Armando le hacía, sus suspiros lo confirmaban.

Armando siguió bajando hasta que le pidió a Esteban abrir todavía un poco más sus piernas y levantar un poco su pierna derecha. De esta forma tuvo ante si el ano del muchacho y no lo pensó dos veces, clavo en el su lengua. Empezó a moverla alrededor del ano de Esteban y a meterla un poco sintiendo las contracciones que el muchacho hacía. Si le iba a mostrar de qué se trataba el sexo oral, tenía que hacerlo completamente.

Tras unos segundos de estimulación, reemplazó su lengua por suaves caricias de su dedo sobre el ano del muchacho, solo caricias, no penetración, y volvió a subir con su lengua por entre sus piernas hasta llegar a sus guevas y nuevamente a su pene.

Esta ve no solo tragó su glande, sino que trago tanto como pudo del pene de Esteban. Lo llevó a su boca sintiendo el deseado sabor de su presemen. Sintió que llegó casi hasta su garganta y volvió a dejarlo salir, pero el muchacho, llevado por el placer, puso una mano sobre la cabeza de Armando obligándolo a tragarlo de nuevo. Armando lo hizo, y lo succionó tanto como pudo. Su dedo seguía acariciando el ano de Esteban y sus manos se deslizaban por sus piernas.

En la posición en la que estaba, Armando no podía ni siquiera tocar su propio pene, pero no le importaba, su satisfacción vendría después. Sacó el pene de Esteban de su boca y volvió a llevar solo la punta, volvió a darle un beso, otro, y otro mas y luego empezó a hacerle cosquillas con su lengua en esa parte tan sensible. Esteban suspiraba y gemía, suspiraba cada vez mas rápido, pero no quería tener su pene afuera de la húmeda y calida boca de Armando. Volvía a llevar su mano sobre la cabeza de su amigo y lo empujaba a tragarse su verga.

Armando decidió que lo complacería como Esteban quería. Retiró su dedo del ano del muchacho y este pudo bajar su pierna derecha nuevamente sintiéndose más cómodo. Después empezó a tragar tanto como pudo del pene de Esteban.

El muchacho levantaba sus caderas en el asiento para empujarlo incluso mas adentro de Armando. Este le estaba dando una mamada demasiado intensa a Esteban. El glande de Esteban estaba en la última parte de la boca de Armando y, cuando escuchó que Esteban respiró con más intensidad y gimió, sintió como el pene del muchacho empezó a bombear, a hincharse un poco más y disparar casi en su garganta sus primeras gotas de semen.

Varios disparos del cálido líquido sintió Armando en su boca. No era para menos, después de una semana de no tocarse, el muchacho estaba cargado de semen y estaba eyaculando como nunca antes en la boca de su amigo. El joven estaba aprovechando para liberar toda la tensión, sentir todo el placer, y entregar todo el semen que su cuerpo había guardado.

Armando esperó pacientemente a que Esteban terminara su orgasmo en su boca. Seguía succionando y ya toda su boca se había inundado del sabor del semen de Esteban. Tras unos instantes, los suspiros menos intensos de Esteban y el ritmo mas lento de las contracciones de su pene, le indicaron a Armando que el orgasmo estaba pasando. Dejó de succionar el pene de su amigo, pero seguía manteniéndolo en su boca. Solo cuando estuvo seguro que Esteban había terminado por completo. Empezó a retirarlo de su boca y finalmente lo limpio con su lengua. Aunque estaba plenamente satisfecho, Esteban aun tensionaba un poco su cuerpo mientras la lengua de Armando rozaba su glande para limpiarlo. El muchacho era demasiado sensible, se notaba que disfrutaba del sexo.

Apenas terminó, Armando levantó su mirada hacía Esteban. El joven estaba sudando, lo miraba sin decirle nada, pero se le notaba una mirada relajada, lo había disfrutado.

Armando: Tu primera mamada – le dijo Armando en voz baja mientras se incorporaba nuevamente en su asiento.

Esteban: Si…amigo

Armando: Claro, amigo, todo esto queda entre los dos.

Armando miró a Esteban con una pequeña sonrisa para inspirarle confianza, Esteban también sonrió levemente pero no pudo sostenerle su mirada. Empezó a vestirse.

Armando también acomodo sus pantalones.

Armando: Ahora ya vas a dormir mejor – Esteban seguía concentrado en vestirse.

Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría escuchar sus comentarios. Los pueden enviar a esteban986b@yahoo.com

Mil gracias

Esteban

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