1994

 

Edson cerró la maleta. Caminó despacio saliendo de la habitación. Lo miré alejarse, todas las imágenes de nuestra relación pasaron frente a mis ojos. Recordé nuestro primer beso aquella tarde de estudios, la fiesta donde hicimos el amor por primera vez, su cuerpo abrazándome cuando dormía, nuestros fines de semana mirando la televisión, las cenas que compartimos con los amigos, los turnos en la regadera, nuestra primer discusión, la potencia de su risa. Me pregunté nostálgico en qué momento perdimos el control y el amor se nos esfumó de las manos. ¿Cuándo olvidamos toda la lucha que nos había costado vencer miedos y apostarlo todo por nuestra felicidad? ¿Dónde se había diluido la pasión con que mi piel se unía a la suya, la certeza de que nadie podía complementarme como él? ¿Cuándo olvidó que estaba a mi lado para compartir sus miedos, frustraciones, desengaños y tristezas? No supe contestarme, solo pude sonreír mientras giraba para decirme adiós. ¿Nos volveríamos a encontrar alguna vez? ¿Podría conservarlo a mi lado cuando las heridas cicatrizasen? Tenía miedo de olvidarlo, de borrarlo por completo, de cruzarnos un día por las calles de esta gran ciudad sin reconocernos siquiera.

 

¿Qué haces despierto? Es tarde.

Tenemos que hablar. Hace mucho que no lo hacemos Tadzio.

Ed, no quiero pelear. Estoy muy cansado.

No, no vamos a pelear.

¿Puede esperar hasta mañana?

No.

Bueno…habla.

¿Te has dado cuenta que sucede con nosotros?

No entiendo.

¿Sabes? Te veo todas las noches a mi lado pero no puedo reconocerte, cada mañana me siento más lejano, más extraño, más indiferente a lo que hagas. Me da miedo quedarme a tu lado porque ya no se si es lo que deseo en mi futuro.

¿Es por lo mio con Gerardo?

No, la verdad…no se si alguna vez tuvo importancia.

¿Qué tratas de decirme?

Perdóname pero…creo que ya no estoy seguro de que sea bueno estar juntos. Cuando supe de lo tuyo con ese tipo reaccioné como lo hice porque de esa forma debía ser…pero honestamente…no se, simplemente no se.

¡Mentira, lo que pasa es que no pudiste perdonarme! Desconfías, te da miedo acercarte de nuevo. ¿Piensas que no me doy cuenta cómo me miras? ¿Crees que no siento los reclamos que me haces en silencio?

No te alteres.

¡¿Cómo quieres que no lo haga, carajo?!

Supones que estoy disfrutando esto ¿no? Crees que es una simple venganza ¿verdad? ¡Idiota! es más complicado que eso. ¡Que posición tan cómoda! Bien, ¿quieres que sea duro? Eso vas a tener: me repugna sentirme atrapado en esta relación, me siento desesperado, lleno de frustración, traicionado, veo hacia fuera y lo que sea es mas atractivo que seguir en este fastidio. No soy así, nunca quise estar al lado de alguien únicamente por temor a la soledad y llegué al límite.

No tenías que decirlo de esa forma.

¿Me dejaste otra opción?

¿Podemos hacer algo?

¿Para qué? ¿Qué cambiaría?

Te amo.

Yo no.

 

Estacioné el auto. Aún quedaban unos minutos, abrí la guantera y tomé la cajetilla de Marlboros. Encendí uno, le di tres fumadas hasta que recordé que a Bianca le asqueaba el aroma del humo. Apagué el cigarro, abrí la portezuela y me dirigí al edificio donde estaba el apartamento de mi hermana. No puse la alarma, me daba lo mismo que se robaran el vehículo; bastante energía me estaba consumiendo el esfuerzo por disimular que todo seguía bien.

 

¿Cómo estas?- preguntó mi hermana apenas abrió la puerta.

Bien.

Mientes.

¿Te digo algo Bianccina? Estoy agotado de tanto hablar, de dar mil vueltas al asunto, de pensar en Edson, de pensar en mí. Solamente quiero olvidar todo, si no puedes ayudarme mejor regreso a casa.

Perdona, solamente quería ayudarte. Supuse que necesitabas desahogarte. Prometo no decir nada, pasa siéntate. ¿Algo de beber?

Jugo.

¿Qué opinas de mí y de Lucas?

¿Qué quieres que diga hermanita? El es mi amigo, en un principio me sorprendió que salieran, no son muy compatibles, pero supongo que a todo se acostumbra uno.

¿Crees que ya olvidó a Anabella?

¿Celosa tu? ¿Mi nena europea carcomida por el tóxico veneno de la inseguridad?

Bebe tu jugo.

En serio ¿crees que Lucas no ha olvidado lo suyo con Anabella? ¿Se han vuelto a ver? Te voy a dar un consejo real, no como hermanos sino como alguien que ya ha vivido lo que tú estás pasando: nunca, jamás, se te ocurra jugar a la adivina y conjeturar pensamientos en la cabeza de quien comparte tu cama. Esa clase de fantasías te pueden llevar por lugares muy oscuros.

¡Tranquilízate, Tad! Solamente quería estar segura…

¿De?

De lo que voy a responder.

¿Responder a qué?

A su propuesta de matrimonio.

Vaya…este… pues ¿di lo que quieras decir?

¿Realmente eres tan malo para esto? Bueno, no importa. Tad ¿Cómo sabes cuando estas listo?

No se, creo que simplemente lo sientes.

Odiaría verme en treinta años como mamá y papá.

Eso no va a pasarte, a ninguno de nosotros.

 

Hay espejos por todos lados, me fascina esa ilusión de ser observado en cada ángulo posible. Es deliciosamente excitante contemplar mis gestos, el aumento de la respiración, mi piel humedeciéndose al tiempo que su boca sube y baja de mi verga enrojecida. Con la otra mano juguetea al azar, acariciando lo mismo mis pezones que mi abdómen. Reconozco que pocas veces había disfrutado tanto el sexo oral, Gerardo es un maestro y entre sus sábanas me siento eufórico, descontrolado, más fuerte, más hombre. Tiene un culo delicioso, hoy es el día en que me dejará probarlo y no pienso desaprovechar la oportunidad de gozarlo hasta hartarme.

 

No se si es el lugar, la hora o el hecho de estar cruzando los límites pero siento que los golpes eléctricos de su boca se transmiten a todas partes, como millones de explosiones que me hacen temblar. Esa humedad, esa suavidad que cubre mi glande, esa succión fuerte que pareciera exprimir hasta el centro de mi vientre, me dan calosfrio y a la vez me siento extasiado. Puedo permitirme un arranque de sadismo, enterrar mis uñas en sus hombros, lo suficiente para producirle un ligero dolor pero no demasiado como para dañarlo. Se levanta, nos besamos, pruebo a través de su lengua el sabor de mi falo. Se sienta sobre de mis muslos, juntamos nuestros cuerpos cara a cara, lo abrazo y disfruto sus vellos que hormiguean mi cuerpo. Acaricia mi cabello, guiandome el rostro hasta sus pectorales, me pide que succione sus pezones, que le de suaves mordizcos y pase lentamente mi lengua alrededor de su aureola. Obedezco, emite un gemido imperceptible, lo está disfrutando; se aferra a mi, roza sus nalgas contra mi pene, despacio, lascivamente, entrelaza sus piernas con las mías.

 

Tengo la certeza de que es el momento. Levanta su cadera mientras coloca en su mano derecha una porción del gel que dejamos en la cama, lo esparce por toda mi dureza, primero haciendo pequeños movimientos circulares en el frenillo del glande, luego extendiéndolo hasta mi pubis. Acomoda su esfinter, toma aire, me mira fijamente a los ojos y comienza a deslizarlo dentro de su cuerpo. Es exquisito, la punta abre poco a poco camino en sus entrañas, siento una cálida humedad que me envuelve ajustadamente. Tomo su cintura entre mis manos, Gerardo se sostiene de mis hombros con las suyas. Entro suavemente, luego salgo, nuevamente vuelvo a entrar, mi amante acompasa su cadera realizando movimientos en dirección contraria. Tomo su miembro para masturbarlo al ritmo de la penetración, al tiempo que acelero el ritmo aumenta, cuando disminuyo el ritmo baja.

 

Así es, métemelo, hazme disfrutar.

¿Te gusta?

Todo de ti me gusta.

¡Muevete mas fuerte!

¿Así?

Más.

¿Así?

Así, que ricura, mueve tu culito, Gerardo, así, si, ah.

 

Lo peligroso de jugar con fuego es que definitivamente terminas quemándote. Basta cruzar la línea una sola vez para saber que no podrás detenerte a tiempo. Puedo arriesgar todo por un instante de emoción, aventura y adrenalina irrepetible. Su cuerpo es un imán demasiado fuerte, no siento amor, no gano nada, pero su tacto insolente, sus besos, sus dedos en mi entrepierna terminan por conseguir apartarme de todo. Las luces neón entre la oscuridad, la música que se filtra en cada parte de mi cuerpo, el polvo blanco que inhalé en el baño son una combinación que bien puede resultar, que puede ayudarme a que este sujeto sea mas atractivo de lo que realmente cree ser. ¡Bam! Una propuesta, me lo tiro y todos felices. Me siento importante de nuevo y el sigue creyéndose fabuloso. Definitivamente en mi casa no, tendría que lavar las sábanas o los vecinos podrían verme… o pensar que este pobre diablo realmente llegaría a interesarme. ¡Vaya! Tiene iniciativa, está abriéndome la bragueta y ahora adivina el tamaño de mi pito cubierto por la ropa interior. Sigue muchacho, sigue, que puedes llevarte el premio de la noche.

 

¿Estaré loco? Me calienta horrores pero desearía partirle la cara al mismo tiempo. ¿Qué diría? ¿Auxilio? ¿Delicioso? No recordaba que la cocaína me hacía tan agresivo. ¡No por favor, que no intente besarme! Si, acepto ¿Fer?, vamos al cuarto oscuro.

 

¿Tienes condón?

Si, creo que si- por supuesto idiota, no te cogería sin forro aunque fueras el último trasero en el universo.

Espera guapo…lubrica un poco…me duele. Mmmg, no, mmmg ¡Ay! ¡Espera, espera, despacio por favor! ¡Ay! ¡No, me duele, ¿Qué haces?, me lastimas! ¡Ay! ¡Ay! ¡Suéltame por favor! ¡No, no!

¡Qué delicia! ¡¿Eso querías bebé?!
¡Si, así es como te gusta, como lo pides siempre que venimos! ¡Disfrútalo mariconcito! (Será mejor que te calles o puede irte muy mal ¿de acuerdo?).

(Si).

(Acostúmbrate, así cogen los hombres y tú lo buscaste ¿no?)

(No llores, me fastidian las nenas. Mejor te cubro la boca).

 

Vaya, parece que le gusta. Los lloriqueos han cesado, ahora me acaricia la mano y comienza a mover el culo fuertemente, es estrecho, se siente delicioso recorrerlo, una especie de electricidad, de humedad, gime pero ya no de dolor, sino de placer al sentirse dominado. Estoy duro como un fierro, podría durar mucho, hasta dejarlo completamente abierto ¡qué delicia, qué delicia!

 

No pienso volver aquí. Llevo la ropa desarreglada. Soy un maldito desastre, he regresado a donde había prometido no volver, estoy lleno de ira, con ganas de gritar, de llorar. Estoy hecho una mierda. Creiste que yo te haría daño…setenta veces siete Edson, setenta veces siete…no tengo autoridad para exigirte algo distinto y sin embargo no puedo evitar decir que es injusto, que estoy comenzando a odiarte tanto.

 

Ojalá que verdaderamente hayas disfrutado con ese cabrón.

Solo hay una cosa que no entiendo, espero puedas aclarármela. Siendo ese tipo tan clasista como es y teniendo un departamento con tanto buen gusto (aunque nada auténtico si me permites opinar) ¿Por qué se metieron en un hotel de paso? Eso es bastante vulgar y ordinario ¿no crees?

Edson por favor…

Ah, ya se, los cerdos siempre vuelven a la basofia ¿no es así? ¡¿No es así?!

Amor no hagas esto…ven.

¡No te atrevas a tocarme!

Está bien, está bien, solo tranquilizate.

Claro, yo soy el que menos quiero servir de espectáculo gratuito. Ya bastante he tenido con el circo que he representado ante ti y ese snob con cara de idiota.

Bueno "amore" nos vemos en el departamento. Por cierto ¡Duchate de nuevo porque aún apestas!

¡Espera, no, no, no te vayas!

¡Sueltame!

¡Espera, espera!

¡Suéltame ya! ¡Suéltame, en este momento tengo ganas de romperte la cara y no quiero rebajarme al nivel de los dos!

¡Por favor! Tenemos que hablar, no te vayas, no te vayas. Te amo, te amo…

¡No te atrevas a repetirlo! ¡Si me amaras no me lastimarías de esta manera! ¡Si me amaras no me seguirías humillando así! ¡Si me amaras me dejarías largarme antes de que la furia que estoy sintiendo se convierta en odio!

Tranquilizate, entra al auto. Hablamos ahí. Por favor no te vayas.

¡¿De qué tienes miedo?! ¡¿De que me desaparezca?¡ No querido, no me voy a ir sin que estes bien enterado de todo el daño que me hiciste, no va a ser tan fácil, me jodiste Tadzio, me jodiste y antes de largarme de tu asquerosa vida te lo voy a decir punto por punto para que veas la mierda que eres capaz de ser. Pero no aquí, porque eso es entre tu y yo, en privado imbécil.

Ven, mi amor, perdóname, ven, ven, no sabía lo que hacía. Me dejé llevar.

¡Suéltame ya, por favor! ¡Diablos!

El no es nadie, solo es una maldita cojida, no es nadie.

¿Por qué? ¿Por qué de esta manera?

¿En qué te fallé? ¿Es porque es más guapo que yo? ¡¿Por qué me lastimas así?! ¡Contesta carajo!

Suéltame, no quiero tu lástima, quiero estar solo. ¡Ya déjame puta madre!

Tranquilo amor, tranquilo, vamos a hablar, tenemos que hablar.

¿Sabes? Lo único que me consuela es que no tengo autoridad moral para comportarme así y me alegra haberme revolcado con Danilo tal vez al mismo tiempo que tu y ese pendejo comenzaron a verme la cara.

Edson sabes que eso no es cierto, tu no…

¿eres capaz? Es verdad, yo no soy capaz de ver que he estado viviendo con un cobarde que no se atreve a mandarme al diablo y adelantarme a tirar con el primero que se me pone enfrente. Me conoces muy bien señor Krautz y supongo que también sabrás que pueden irse ambos a la chingada.

¿A dónde vas? Espera, Edson, Edson.

¿Era Edson?

Si, era el, ¡carajo! Nos siguió.

Bueno, tenía que enterarse algun día.

¿Qué pendejadas estás diciendo?

¿No pensaste que ibas a tenerlo engañado toda la vida o si?

Esto no está bien, lo siento Gerardo pero no podemos seguir.

Como digas. Aunque espero que sepas disfrutar la soledad.

 

 

Uso el Ruocco de mamá porque me hace sentir mas cercano al abuelo. Cuando mi padre se largó por tercera vez de la casa juré que nunca seríamos iguales, que al madurar sabría lo que quería y evitaría lastimar a quienes estuviesen a mi lado como él lo hizo con Bianca, Gianfranco y conmigo. Creo que siempre le guardé rencor, aún cuando en esa historia de amor desesperado tanto el como mi madre escribían las páginas. Un verdugo siempre necesita de una víctima dispuesta a llorar su infortunada suerte, en el dolor parece esconderse algo bastante cercano al placer, a la sensación de estar vivo.

 

Supongo que nunca lo superé. La primera satisfacción que tuve fue cuando me cambié el apellido, la segunda aquella vez que decidí viajar a este país para estudiar y la tercera en esa navidad cuando le hice saber al garañón polaco que se le había colado un espermatozoide bisexual. Se que debió haber sido un golpe sumamente devastador para su ego. Definitivamente soy vengativo, pero es algo con lo que después de horas en terapia se puede vivir y hasta gozar.

 

Pero a pesar de tantos conflictos, de presenciar las constantes separaciones y reconciliaciones entre mis padres, a pesar de cruzarme con personas nauseabundas en mi vida, nunca llegué a sentir algo parecido al odio. Ira quizá, muchas veces fastidio, otras cuantas aburrimiento, pero odio jamás. Solo hasta que Edson se marchó empecé a percatarme de que estaba tocando nuevos territorios en mis emociones, que comenzaba a desear la destrucción de alguien sin tener claridad en los motivos que generaban esos deseos. Antes lo había amado tanto, ahora deseaba que desapareciera de la faz de la tierra. Era algo irracional, parecido a la locura, ¿no había hecho yo la fractura mas intensa en nuestra relación? Pero ¿acaso no es cruel regresar, crear la esperanza de recuperar todo lo que parece estarse escapando y marcharte meses después diciendo que ese intento fue solamente inercia? Mi futuro cuñado me había dicho que hay quienes creen que la locura es una especie de mecanismo defensivo severo donde a la persona no le queda más que abstraerse de la realidad para no ser destruido. Tal vez yo me estaba defendiendo, si amaba a Edson no podría evitar mi ruina, pues en el amor su presencia se hacía necesaria para seguir existiendo.

Aquí podrás ver cientos de videos y chat en directo con nuestros chicos, y programas de sexo en total EXCLUSIVA en total ANONIMATO y sin Tarjeta de Crédito.... 

ENTRAR

 

Series de Fotografías

Pincha las series que mas te gusten
GRANDES PENES
SEXO ANAL
GAY AMATEUR
FOTOS ARTÍSTICAS
CHICOS ASIÁTICOS
CARTOONS GAY
CHICOS CACHAS
CHICOS DE COLOR 
PAREJAS GAY
CHICOS EN EXTERIORES
HOMBRES GUAPOS
JOVENES
MODELOS JOVENES
SEXO ORAL
SADO GAY
TRIOS Y ORGIAS GAY
CHICOS DE UNIFORME
MASTURBACION GAY
 

WEBS AMIGAS

 
 
 
 
 

CONECTAR

OTRAS SECCIONES
* RELATOS EROTICOS
* JUEGOS EROTICOS
* HOROSCOPO
* BROMAS
 
 

VOLVER A FOTOS GAY