Sigue mirando el video Papi, me susurró Marta al oído, quiero que veas como se follan a tu hijita que se que te gusta. Estaba a punto de reventar en la boquita dulce de mi hija cuando esta paró y se incorporó quitándose el vestido en un abrir y cerrar de ojos. Elena y yo ya teníamos la vida resuelta para entonces, ambos provenimos de familias con grandes negocios, y ambos somos los únicos descendientes, con lo cual en nuestro patrimonio se encuentran 2 empresas muy rentables. De nuevo mis pantalones tuvieron un leve movimiento, solo que esta vez no podía mirar a otro lado ya que al mirar fuera de la pantalla lo primero que veía era a mi hija en directo con cara de ilusión y cierto morbo en la mirada. Papá, que más da lo que piense Mamá, a ella se la folló un tío delante tuya, y no pensó si podía molestarte ¿Verdad?, solo se dejó llevar, y aunque tu lo consintieras, realmente te puso los cuernos en tus narices, porque no lo habíais hablado nunca, ni planeado, salió y hizo lo que quería, y seguro que lo habría hecho sin tu aprobación. No dejaba de pensar en mi hija, no como hija, sino como mujer. |