Si queréis saber más sobre mí, me lo pedís por email. También os digo que no me considero ninfomana, sino más bien adicta al sexo y la cierta verdad es que no tengo la culpa de está adicción sino la culpa es quién desde pequeña me hizo aprender a disfrutar. Por pura inercia, quizás llevada por la excitación o por que no quería dejar de masturbarme, deje de acariciarme con mi otra mano, llevando esta hacia mi pubis. Mientras mi otra mano que había abandonado el reposa brazos para posarse inicialmente sobre mi muslo, acariciándome ascendiendo hasta mi cuello sintiendo las yemas de mis dedos finalizando en mis labios, y descender hacia mis pechos. Pensamientos aún lo eran más, llevaba bastante tiempo que en mis noches ya no había sexo al menos de forma inesperada, brusca y en contra de mi voluntad, aunque eso sí esto sólo ocurría al principio hasta que me iba acomodando a este extraño aunque conocido familiar. Teniendo que saltar sobrecogida al apagarse la pantalla, pidiendo está que insertará otra moneda sí quería continuar, obviamente eché rápidamente varias monedas más, continuando disfrutando haciéndome un dedo. |