Sin embargo lo que leí fue. Gordezuelos, húmedos, quemantes. ¿De verdad escribes relatos gays en esa página? intentó cambiar el sesgo de la conversación ante tantas alabanzas por mi parte. Al comunicarse solamente mediante la escritura surge un problema y es que no podemos, para realzar las palabras escritas, incluir sonidos, a pesar de los emoticones que internet nos ofrece para ello, mediante muñequitos gesticulantes. ¡¡ Dios mío !! ¡¡ Qué labios tienes !! murmuré en mi solitaria habitación mientras venían a mi memoria unos versos que escribí y dediqué a unos tan bellos y sensuales como los que mi admirado poseía. Entreabiertos, ansiosos, chupantes. |