que me iba consumiendo, ya no era el secreto que me hacía sufrir a diario. Levanté la cabeza y me di cuenta que el ya estaba a mi lado, tan cerca que pude sentir su aliento en mi rostro. Me tomó de la barbilla y me besó. Fue un beso tierno, lleno de calor. Yo sentí que mi cuerpo temblaba; me quedé mirándolo, tan profundamente que me preguntó:

- No esperabas esto? - No, le contesté, después de lo de ayer... No esperaba esto, pero si deseaba que pasara.

- Lo sé, fui un tonto, - me dijo - pero estaba muy confundido. Soy homosexual y me gustaste desde el día que entraste por esta puerta. Me gustó tu sonrisa, tus ojos y conforme pasaron los días me gustaste completo. Pero tu no me dabas ninguna señal. No sabía si eres gay o no y por eso tomé tanto, deseaba sacarte de mi corazón. Ya en el hotel, cuando estaba acostado, solo me perseguía tu figura, tu sonrisa, tus ojos... (mientras decía esto, me besaba en la boca, los ojos, la nariz, de una forma tan sutil que solo sentía el roce de sus labios) me levanté enojado porque tu no entraste en ningún momento.

Te amo Pedro, esta cena es para ti y para mi. Volvió a abrazarme.
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