¿cenamos mi amor? ¡MI AMOR! ¡Esa palabra era tan dulce!

- Sí -contesté- me encaminé a la cocina y él me detuvo.

- Eres mi invitado, siéntate que ahora mismo traigo la cena.

Cenamos opíparamente, a media luz, con dos velas encendidas, muy romántico. El me besaba a cada momento, me acariciaba la mano, me ofrecía de su plato, me volvía a besar. ¡Era tan tierno, tan dulce! Cuando terminamos de comer me dijo:

- Mi muchachito, ¿quieres hacer el amor conmigo? Mi respuesta fue un beso en esos labios que me hacía desfallecer. Me tomó de la mano, apagó las velas, e iniciamos el ascenso de las escaleras.

Cuando llegamos a la puerta de su alcoba, me volvió a abrazar, a besar y me cargó en sus brazos.

- Abre la puerta mi muchachito - me dijo.

Yo la abrí y la habitación estaba a media luz con muchas veladoras en color blanco y rojas, una bandeja con el whisky que a mi me gusta. Me bajo, despacio, con cuidado y empezó a besarme, a acariciarme, pero no tocaba mi pene ni yo el de él. Nunca había tocado otro pene que no fuera el mío, por lo que me daba miedo y expectación el tocarlo. Don Alberto empezó a besarme con más pasión y yo respondía a sus caricias y besos, poco a poco empezó a desnudarme, primero el saco, la corbata, empezó a desabotonar la camisa y conforme lo hacía me besaba más y más. Yo empezaba a excitarme, mi pene estaba medio erecto y cuando él me desabrochó el cinturón y después el broche, el zipper, me bajó el pantalón y el slip. Se dio cuenta de mi semi erección, volteó sus ojos hacia mi y me sonrió. Tocó con la punta de sus dedos mi cabeza, sentí desfallecerme, empecé a suspirar y a gemir. Don Alberto me dijo:

jovenes gay sexo gratis gay Las fotos gay Los videos gay sexo gay