Así no hay tensión cuando se va abriendo el agujero con una crema y los dedos.
El ano y el recto se preparan, bien lubricados, para el entra y sale de la pija
de un macho.
-Con Alejandro hacemos el vuelta y vuelta -pero yo prefiero que él me trabaje el
culo -comentó pensativo Leandro. Muchas veces, cuando vemos peliculas
subidas de color, vemos unas erecciones de novela y unas cogidas increíbles
después de usar “chiches” o dilatadores o vibradores… -Sí. Algunas veces son de
película y otros ayudan para dilatarse ya que uno puede controlar cuánto se mete
y cómo…en eso es mejor que la pija que uno quiere clavarla y mandarla al fondo
sin esperar que la pareja esté preparada. Es algo que los dos o los que sean
deben gozarlo juntos.
-Me gustaría una fiestita así ya que estás por aquí.
Le diría a Alejandro y a Tomás, ¿qué te parece? -propuso Leandro.
-No sé. Tendría que conseguir algunas cosas para que lo que hagamos les sea útil
-dije con ganas de volver a coger a Leandro a quien había puesto, acostado de
costado, para que fuera más fácil conversar, detener mi bombeo y volver a
empezar. A los 20 minutos, Leandro me rogaba que lo coja fuerte, profundo y
rápido. Abría las piernas y hasta los dedos de los pies, mientras que sus manos
arrancaban los yuyos del borde de la manta. Terminé dentro de él y nos quedamos
abrochados, quietecitos un buen tiempo, hasta que mi pija se achicó y dejé que
saliera de la cuevita de Leandro.
Después, él comenzó a besarme por todas partes: la boca, las orejas, la nuez de
Adán, la espalda, las nalgas y mi agujero…