Después de un rato, agotados por el calor y el esfuerzo, nos acostamos sin
movernos para recuperarnos.
-Me gustó que me dilataras con los dedos -dijo Leandro -pareces un maestro.
Necesitaba que me abrieran ya que hace un tiempo que no lo hago y a veces en el
apuro, Alejandro me desgarra con lo que me sale algo de sangre y me duele varios
días.
-Es práctica cuando el sexo se hace con alguna seguridad -respondí. Por ejemplo,
no se deben iniciar chicos ya que se los puede lastimar y no saben cuál es el
límite. Creo que Tomás es muy joven y por eso no debe hacerlo.
-Te equivocas, ya que fue Tomás el que me pidió que lo dejáramos entrar a
nuestro club secreto de pajas y cogidas -me respondió.
-Aunque te lo pida y quiera ser iniciado, debe esperar a tener una idea clara de
lo que es amar o tener sexo -dije.
-No sabía -pero lo íbamos a hacer en el galpón cuando llegaron ustedes con el
tornado. Creo que Alejandro y yo lo hacemos porque no tenemos novias o chicas
aquí.
Cuando tengamos, posiblemente dejemos de hacerlo y cojamos mujeres, aunque te
digo que recién, cuando me empalaste con tu pija, me encantó. Sentí como si mi
culo fuera una concha caliente. Leandro encendió un cigarrillo y fumaba
lentamente mientras con un palito trataba de levantar del suelo al profiláctico
que yo había usado…mi leche estaba dentro, pero por fuera se veían sucios unos
19 cm.
-Cómo hay que hacerlo bien y con seguridad -preguntó Leandro dándose cuenta que
le faltaba conocer algunas cosas más.
-Es difícil explicar cuando uno tiene ganas de coger.
-pero bueno que uno se relaje y si es posible, antes de ser penetrado, haya
evacuado la caca y los gases.