Primeros planos

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Me imaginaba yo una tremenda tranca que quería perforarme las nalgas, hasta que el esfínter comenzó a ceder ante aquella cabeza de verga tan rica, me iba haciendo para atrás clavándome la mitad del paraguas en el culo, sentía que el paraguas me partía en dos mi culito, me quedé así un rato y continué pajeándome.

Ya más caliente me ensarté solito todo lo que quedaba de aquellos 15 centímetros de empuñadura imaginándome que era una vergota la que tenía dándome por atrás, yo jadeaba de chaquetearme y ensartarme diciéndole al paraguas, métemelo más papacito, dámelo todo, quiero tu verga hasta los huevos, ándale dale ahí, ya métemelo todo.

Al no poder manipular el paraguas a mi antojo se me ocurrió dejarlo entre la base del colchón y el colchón y así lo hice, cuando intento sacarme el paraguas de mi culo como que me dolió más que a la entrada como si no quisiera sacármelo y seguir bien ensartadito.

Lo puse como había pensado y dejé como 40 centímetros por fuera del colchón, estaba bien encueradito, me puse de rodillas por delante del paraguas, me empiné a modo de hacer línea recta con el paraguas y mi cuerpo a modo de que al ensartarme de nuevo no estorbara nada entre aquella verga y mis nalgas.

Otra vez a la entrada sentía dolor porque el esfínter se volvió a cerrar, me agarré las nalgas de nuevo y me las abrí todo lo que podía cediendo el esfínter al paso de aquella verga tan rica, ahora estaba en cuatro patas gozando de esa verga descomunal.

Me la metía y me la sacaba a satisfacción pues me quedaba cabalmente a la altura de mis nalgas, llegaba casi a la entrada y me la volvía a clavar toda, estaba tan caliente que del pene me salía el líquido pre seminal que cogida y venida me estaba dando.

Le decía a mi pito, dame por el culo papacito, la quiero hasta adentro de mí, ya dámelo todo, párteme el culo, que vergota tienes cabrón, la quiero toda en mi mis nalgas, ándale papacito métemelo todo, estaba tan caliente que me lo metía y me lo sacaba a toda velocidad, en cada metida yo apretaba las nalgas tanto como podía para que las ondulaciones del paraguas me dieran más satisfacción, y a la salida abría mi culo para gozar con la entrada.