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FAMOSOS AL DESNUDO Ellos también se desnudan, y nosotros recopilamos los mejores desnudos para que tu puedas tenerlos en tu pantalla... TIPO: VÍDEOS HQ |
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Todo se mueve alrededor mío como en cámara lenta. El fotógrafo
algo me dice que no alcanzo a entender, mientras dos o tres asistentes colocan
los micrófonos aéreos cerca del centro de la habitación y reubican las luces
para dar con la luminosidad adecuada. Mi vista está fija sobre la hermosa puesta
de cristal que separa la habitación de la ducha, desde donde se siente caer el
agua, seguramente sobre el cuerpo negro de aquel que tanto me costó convencer
para que, durante tan sólo 45 minutos, me ayudase a sentir la humedad, el sabor
y el placer de tenerlo completamente dentro de mi boca. Las fotografías no sólo
captarán centímetro a centímetro la anhelada experiencia, sino que serán únicos
testigos de la segura y muy violenta explosión que inundará de semen cada
espacio entre mis labios, rostro y cuello, sin perder de vista el momento en que
gran parte de ese fantasioso líquido entre a mi garganta y se deposite
pesadamente en mi estómago. Será un momento sublime.
El momento ha llegado. Norman, un hombre de unos 35 años, 1,85 de estatura,
grueso de tórax y pectorales muy marcados, ha salido de la ducha y, cual héroe
del lejano oeste, entra en la salita sólo con una toalla muy blanca rodeándole
la cintura. ¡Se ve espléndido! En cuanto entró al cuarto, muy seductoramente,
dejó caer la pulcra toalla al piso. La visión fue impresionante, inclusive para
aquellos que retrataban cada movimiento del colosal guerrero negro: Aquel
espécimen africano tenía un cuerpo de hombre enorme, con algunos rizados vellos
en el pecho y abdomen, unas piernas fuertes y brillantes y un caminito, de dos o
tres centímetros de ancho, de pequeños vellos que partían en el ombligo y
terminaban en una frondosa y muy oscura mata de pelos que rodeaban la verga más
grande y más hermosa que cada cual se pueda imaginar. Ahora sí, mis labios
comenzaban a pedir aquella humedad guardada dentro de esos grandes y muy suaves
testículos, A la espera de ella, mojé instintivamente mis labios pasando mi
lengua (en forma circular) varias veces por ellos, empezando por el superior y
varias veces mojando el inferior. El temor y la vergüenza comenzaron a ceder con
sólo observar aquel instrumento de divina adoración que pronto estaría
explotando dentro de cada pliegue de mi ardiente boca.