
Bueno, la lucha acabó allí y mi enfado se disipó. Él no iba a ir a su casa en
pelotas. Así que me indicó que las llaves de la casa estaban en la arena junto a
su camiseta y la toalla, y me explicó que había otro bañador en el armario del
cuarto de baño. Me salí, me sequé y allí fui. En el fondo estaba contento, pues
él había tenido su mere tardado tanto?, serás hijo de puta.... yo aquí
muriéndome de frío, con los cojones congelados... Le expliqué que no había
ningún bañador más, y que le había traído el bañador que yo llevaba, que se puso
con cierta desgana. En la casa se llevó bastante tiempo sin hablar, mientras
buscaba algo para cenar. Eran las 3 de la madrugada y estábamos hambrientos. Yo
me sentía bastante culpable, porque Alex seguía tiritando de frío, con el cuerpo
cortado. Voy a quitarme este puto bañador mojado, que así no se me va a quitar
el frío...
Y se puso en pelotas allí delante de mí. Creo que lo hizo queriendo, pero no me
importó. Con la luz pude verle perfectamente su cuerpo y su polla, que era mucho
más grande de lo que había visto a oscuras en la playa. Increíble, ahora era yo
el que se estaba poniendo caliente, pues me cogió de sorpresa, y no podía
apartar la vista de las venas de su verga, de sus huevos... Se dio cuenta y
sonrió. Algo tendrás que hacer para remediar haber roto mi bañador y haberme
dejado 20 minutos congelado en el agua... y se acercó a mi.
Me levanté y me aparté (nunca había estado tan cerca de un tío desnudo...). Le
recordé la promesa, y debo admitir que dudé un poco. A ver gilipollas, ¿en qué
mundo vives?. ¿Tú crees que te voy a traer a mi casa para jugar en el agua?.
Además, tú estás deseando trincarte una buena polla y disfrutar de una vez por
todas, no lo niegues. Olvídate de tus tonterías y tus complejos y haz realidad
tus fantasías, que lo estás deseando... Además, aquí nadie te conoce, no tienes
nada que temer, no voy a hacer nada que tú no quieras. Se acercó y me besó en la
boca.