Les dije vamos a la sauna a lo que Miguel y Alberto respondieron que preferían la piscina, Ramón entró conmigo a la sauna. Una vez adentro comenzó a frotarse con la toalla y me pidió que le tirara agua en la espalda, las manos me temblaban, él cerró los ojos y se acostó boca abajo, podía ver su cuerpo, era precioso, tenía todos los músculos marcados y como éramos ciclistas nos depilábamos así que no había un solo pelo fuera de lugar.
Comenzamos a hablar y entre una y otra cosa que decíamos llegamos al tema del sexo. El tema fue subiendo de nota poco a poco y comenzó a contarme experiencias pasadas. Yo de sólo verlo allí en esa forma y hablando esas cosas conmigo había obtenido una erección y no había manera de esconderla.
Traté de colocarme la toalla encima para que no se viera y en eso él se incorpora y me dice ¿te estás calentando? yo con una pena increíble no me quedó otra que comentar que sí mientras lo veía cómo me miraba el pene, mientras él tenía la cabeza abajo pude ver que su pene también estaba erecto y tenía unas dimensiones considerablemente mayores que la mía. En eso él sube la mirada y nota que le estoy mirando el paquete y me dice, siempre que estamos en las prácticas observo cómo me miras el pene, ahora sí lo puedes ver con calma...

Yo no sabía qué decir y titubeando le contesté no... te equivocas, yo miraba otra cosa... nos quedamos callados unos instantes y él me dice que yo tenía el pene muy grande, que cómo mi novia me aguantaba, a lo que yo le contesté que el mío no era tan grande como el de él y él comienza a reír, me dice entonces... qué te parece si salimos y comparamos el tamaño de todos a lo que yo no sabía que decir, enseguida me entró el morbo, era lo que más quería en el mundo pero tenía miedo que fuera una trampa porque sospechaba que ellos sabían de mis intenciones. Ramón me dice entonces que me calme, que él conoce a los muchachos y sabe que les iba a gustar el juego.