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Como soy de los que vuela bajito cuando manejo, en múltiples ocasiones me han
detenido por exceso de velocidad, y por lo general me salgo del problema
diciendo que tengo una emergencia medica la cual voy atender en esos momentos,
de hecho tanto en mi consultorio como en las distintas clínicas que atiendo
pacientes, las enfermeras tienen orden mía, de que si alguien llama preguntando,
si tengo alguna emergencia digan que si.
Resulta que cuando viajaba rumbo a la hacienda de mi cuñado, pasé a muy alta
velocidad por un pequeño poblado, cuando me di cuenta vi por el espejo
retrovisor a una auto patrulla que aparentemente me venía siguiendo, como no me
encontraba con animo de estar dándole explicaciones a un policía de caminos, de
la razón para estar corriendo a tal velocidad, decidí acelerar al máximo mi
máquina, cuando vi el odómetro creo que mi auto corría a unos 250 kilómetros por
hora en una corta recta que se me presentó.
Esa noche llegué a casa de mi hermana y su cuñado, la pasé de lo mejor y cuando
el domingo en la noche, decidí regresar a la ciudad, mi cuñado me regaló un par
de galones de aguardiente que él mismo prepara para su consumo y el de sus
amistades, dichos galones los guardé en el baúl del auto, y volví a tomar
carretera como normalmente lo hago, volando bajito.
Me estaba acercando al pueblo donde la patrulla trató de darme alcance, cuando
al doblar en una curva apareció un vehículo atravesado en medio de la carretera,
de no ser por mis excelentes reflejos y la buena fabricación de mi auto de
seguro hubiera chocado. Cuando logré detenerme, a los pocos segundos me vi
rodeado por dos policías que me apuntaban con unos viejos revólveres calibre 38.
de seis tiros cada uno, al principio me dio algo de gracia, pero al ver sus
rostros mal encarados, decidí no buscarme más problemas y tratar de convencerlos
de que me encontraba en una emergencia.