Ponce
- ¿Porque no?
- Que bien, dijo Mario, veras que no te vas a arrepentir. Solo vayan a comprar
ropa interior por que esa por higiene no tenemos aquí. Fuimos a comprar la ropa
a una tienda de lencería y la chica que nos atendió nos hizo algunas bromas
cuando pedimos unas tangas y unos bra nos pregunto que talla y le dijimos que
eran para nosotros y entre risas y bromas nos mostró varias escogimos unas muy
sexis y regresamos con Mario.
Bien dijo Mario lo primero será afeitarles las piernas quítense la ropa y llamó
a sus asistentes, que por cierto eran travestís, nos acostaron en unos divanes y
empezaron a untarnos crema de afeitar en las piernas. La chica (eso parecía) que
me toco a mí tenía como 20 años, unos pechos hermosos, no de gran tamaño pero
muy lindos que se le notaban traía una camiseta ombliguera muy delgada y unos
pantalones cortos muy ajustados con un culo redondito y paradito morenita y muy
bonita.
Al sentir sus manos acariciando mis piernas con tanta suavidad empecé a sentir
un calorcito muy rico. Cuando terminó con mis piernas me dijo que me iba a
afeitar los testículos y el pubis para que la tanga se me viera bien y empezó a
acariciarme con mucha suavidad inmediatamente empecé una erección ella sonrió y
siguió en lo suyo yo cerré los ojos y me deje hacer. Con una mano tomó mi pene
completamente erecto mientras con la otra me afeitaba suavemente los testículos
lentamente empezó un movimiento de sube y baja en mi pene que sensación tan rica
me acariciaba ya con las dos manos, muy descaradamente me estaba masturbando de
pronto sentí su boca en mi pene y recordando donde y con quien estaba abrí los
ojos sobresaltado solo para ver que ya se había quitado la poca ropa que llevaba
quedándole solo una pequeña tanga negra .Avergonzado voltee hacia donde estaba
mi amigo solo para ver que a él la “chica” con la que estaba también le estaba
dando una gran mamada.