Parque

 

 

Acto seguido, al sentir el vacío que lasalida de aquella ardiente tranca dejaba en su esfínter, se dio vuelta y empujó a su compañero haciéndolo girar.

-Ahora me toca a mí-

Y, después de un salivazo, de un solo golpe lo penetró, empujando su endurecida verga en el culo del otro en un vigoroso movimiento que pronto lo llevó al más delicioso orgasmo derramando torrentes de semen dentro del compañero. A la mañana siguiente, cuando salieron a desayunar, con la comprobada cortesía del personal del hotel, el empleado de la recepción los saludó.

-Buenos días, ¿Qué tal durmieron los señores? ¿Pasaron una noche agradable? -Buenos días -contestó Cándido- Puede decirse que pasamos una noche muy grata. Una noche verdaderamente deliciosa- contestó Cándido...

- ¡Qué bueno, amigos! Esa es la respuesta que nos da siempre un visitante que pasa la noche compartiendo la habitación con un habitante del pueblo de San Amadito y recibe una muestra de su hospitalidad... Esperamos que regrese el mes próximo.

-Por supuesto. Le aseguro, sin lugar a dudas, que aquí estaré.

De eso han pasado algunos meses y, desde entonces, Cándido espera con verdadera ansiedad que llegue el primer fin de semana de cada mes para emprender el viaje al pueblo donde se celebra la Feria de San Amadito y disfrutar, como siempre sucede, de la hospitalidad de alguno de los habitantes del lugar.