Nos llevaron a una pequeña cabaña a orilla del
mar y sacaron una botella de tequila y brindamos pusieron música y dijeron que
bailáramos y así estuvimos un buen rato yo me sentía feliz y no se si sería por
como nos trataban o por las copas pero yo me sentía realmente como una mujer en
un momento que estabamos sentados. Uno de los hombres Raúl se llamaba, me paso
un brazo sobre los hombros y me dijo al oído que le gustaba mucho, mientras con
la otra mano me acariciaba las piernas. Yo sentí como una descarga eléctrica por
todo mi cuerpo cuando me empezó a besar el oído y el cuello. Le dije que parara
que yo no era gay que me había vestido de mujer como broma, pero el no hizo caso
y siguió besándome y acariciándome. Traté de resistirme pero la sensación que
sentía era deliciosa y me deje llevar. Nos pusimos de pie y él se puso a mis
espaldas muy pegadito y sentí en mis nalgas su pene erecto mientras me besaba y
mordisqueaba las orejas y el cuello me acariciaba las piernas y las nalgas yo ya
no sabía que hacer me había dejado llevar a un juego del que sabía no había
retorno.
Me llevó a un sofá y me recostó en el se me subió y me beso en la boca
introduciendo su lengua mientras me quitaba el vestido me despegó los pechos
postizos y quede solo con la minúscula tanga. Me besaba y mordisqueaba los
pezones, el cuello, el ombligo me arrancó la tanga y me empezó a besar el pene
me levantó las piernas y pasó su lengua por mi ano me mamaba los testículos y el
pene pero para mi sorpresa no se me paraba.
Al contrario se me encogía como cuando hace frío. Empecé a sentir que realmente
era una mujer y que me estaba mamando mi vagina y besando mi ano que sensación
tan rica me soltó y se desvistió y pude ver su pecho enorme cubierto de bello
sus fuertes brazos y su pene erecto con dos enormes testículos.