- Solo un poco pero sigue, le dije. El empujó
un poco más.
- Mmm gemí otra vez. El se detuvo.
- Sigue papi sigue dije métemela toda, toda mi amor me tomo con fuerza de la
cadera. De un solo empujón me la metió toda
- ¡Ayyy! Grite al sentir como ese enorme trozo de carne me llenaba las entrañas
¡aaay! Sentí un dolor intenso en el ano y en vientre ¡ay dios mío! Me haz
partido.
- Tranquila mi putita, dijo esto apenas empieza de un tirón me la saco sentí un
gran alivio pero solo fue momentáneo ya que inmediatamente me la volvió a meter
toda de un empujón.
- ¡Ay! Grite al volver a sentir mis entrañas llenas con aquel tremendo falo ¡ay!
Que dolor dios mío me muero, otra vez lo sacó y otra vez lo volvió a meter.
Sentí que mis piernas temblaban y todo mi cuerpo se aflojaba con aquellas
embestidas lentamente el dolor cedió y empecé a sentir un placer inmenso. Era
delicioso sentir aquel duro y caliente pene entrar y salir de mí.
- ¿Te gusta putita?
- Síííí papito me encanta sigue dame duro papi dame duro.
De pronto frente a mí se paro el más joven de ellos un chico como de veinte años
estaba desnudo tocándose la verga. Una verga enorme como de veinte centímetros
en la posición en que yo estaba me quedaba justo frente a la cara me la acercó y
dijo mámamela ¡noo! Dije pero el me tomo de los cabellos y me la puso en la
boca.
- Abre la boca puta, me decía.
Al tiempo que trataba de metérmela en la boca ábrela obedecí y por primera vez
probé el sabor de un pene estaba caliente y dura con un sabor raro pero no
desagradable. El chico se quedó quieto y los empujones que Raúl me daba hacían
que me fuera hacia delante y la verga del chico me entraba casi hasta la
garganta ¡aghhh! Que placer estar lleno por dos deliciosas vergas Raul me
golpeaba las nalgas con saña.