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Jacinto apostó una buena suma contra todo lo que yo tenía puesto en ese momento que en realidad no era mucho, como era de esperar perdí quedando completamente desnudo y dando la apariencia de estar alegremente muy borracho, pero la conducta de Jacinto casi no había cambiado para nada hasta esos momentos, de vez en cuando hacía algún comentario jocoso, pero cuando le entregue mis interiores en pago de la apuesta perdida, le di la espalda por unos instantes, pero pude ver el reflejo de su rostro en un espejo que había cerca, su cara se transfiguro cuando me vio las nalgas, pero la volver a sentarme su rostro era el mismo de siempre, en ese momento le dije como cosa de borracho, que jugásemos una mano más, y al él preguntarme que pensaba apostar me quedé en silencio por un instante para luego responderle, lo que tu quieras ya al fin lo he perdido todo. Jacinto de inmediato me preguntó ¿apostarías el culo? Y yo con una actitud de a quien no le importa lo que le dicen acepté de inmediato.

Mi plan era desde luego perder esa mano en principio, pero en último momento pensé que mejor era tratar de ganarla, aunque perdiese todas las demás. Pero la suerte no estuvo conmigo en esos momentos, aunque me llegó una buena mano la de Jacinto resultó ser mucho mejor. Una vez que quedó bien claro quien había ganado y quien había perdido, me continué portando como un borracho impertinente diciéndole a mi anfitrión, bien perdí si me vas a comer el culo has lo de una vez para salir de eso, y levantándome dando unos cuantos tras pies y haciendo que perdía el equilibrio, le pregunté donde lo haríamos, fue cuando Jacinto visiblemente contento me tomó por un brazo y me condujo a una habitación, mientras me llevaba me comentó si ha cambio de todo lo que yo había perdido, podía actuar como si fuera una mujer, lo que a mi me pareció muy gracioso y de inmediato comencé actuar como una borracha en busca de que se la clavasen, mientras él me conducía a su dormitorio, mi mano se posó sobre su verga, pude sentir aun por encima de la tela de su pantalón lo caliente y duro de su miembro, y con voz de mujer borracha le pregunté de forma indiscreta que, que era eso tan duro y caliente que tenía entre sus piernas, Jacinto tan solo respondió, es un regalo para ti.

Al llegar a su cama me acostó boca abajo, y mientras pasaba el tiempo en que él se desvestía, yo pensaba, ahora me da por el culo, lo disfrutó un corto rato y mañana me hago el que no se acuerda de nada. Por lo visto yo estaba muy equivocado en cuanto al tiempo que pasaría dándole el culo a Jacinto sentí las grandes manos de Jacinto sobres mis nalgas, luego se recostó sobre mi cuerpo desnudo sintiendo su caliente verga entre mis dos nalgas, por un largo rato me estuvo pasando eso por sobre mi esfínter